Mi imagen siempre ha sido desenfadada, poco cuidada, negligente. Este hijo mío sólo aprende lo que quiere de mí… y eso es bueno.
Cuando lo deseó, Mateo no tenía las 11 bolsas con 1329 piezas en la cabeza; sólo tenía la nave armada y lista para despegar.
Durante varios días, armó y se equivocó y desarmó y volvió a armar. A pesar del decreto, el universo no se la armó. Maldito.
Eso sí: cuando terminó, la satisfacción era muy superior a cualquier viaje en el hiperespacio.
Iniciamos el año viendo esta peli con el conocimiento de que las críticas que ha recibido son muy malas. Decidimos que no nos importa porque preferimos disfrutar las pelis de cualquier manera.
«No podemos opinar porque ni siquiera la hemos visto…», dijo.
«Somos 2 pero somos fantásticos…», dije.


